Miami, una ciudad que busca sorprender más allá de malls y playas

Actualizado: 15 dic 2017
A minutos del centro de Miami, de los grandes hoteles a los que es impensable llegar a pie, de los más de 10 grados de diferencia entre el aire acondicionado y la sensación térmica; de las mujeres que se visten como Paris Hilton y los ejecutivos que miran la hora en relojes de 80 mil dólares, hay terrenos baldíos, casas bajas, edificios con la pintura descascarada y grupitos de adolescentes que matan el tiempo en la vereda, en los pocos lugares donde hay sombra. Esto es Miami, mescla de glamour y guetos que dan a la ciudad un aire encantado y que permiten entender de donde viene esta isla bonita.
La primera vez que sentí la humedad y el sol brillar fue en el año 1997. Había sido invitada por mi novio a celebrar mi cumpleaños a NYC. Un mes caliente en Chile, pero gélido en la gran manzana. Aun lo recuerdo, frente a una banda de Jazz cerca del Central Park mis manos estaban heladas y mis pies ni siquiera los sentía. En mi cabeza solo había un deseo un poco de playa y algo de calor para disfrutar el verano. Como todo buen conquistador, con su sonrisa amable y sus ojos dulces el novio me hablo de Miami, sin antes decirme solo encontraremos playa y malls.
Al siguiente día estábamos en vuelo de American Eagle, línea local que une los estados de este gran país a un gran precio. Recuerdo el aeropuerto de Miami como uno de los milagros más importantes de mi vida. Sentí un golpe de calor y el olor pasoso de un tabaco recién apagado. Era esto lo que yo quería, solo esto. Mi mundo cambio. Nunca más dejaría de amar Miami y el olor a tabaco me recordaría la historia de este puerto terrestre y aéreo que une culturas, familias e historias.




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